Suicidio y personas mayores

// Equipo Asis

Cuenta con el apoyo del Equipo Asis para ayudarte en la prevención de suicidio

El suicidio es una de las principales causas de muerte en España. Y afecta a hombres y mujeres de todas las edades.

Los adultos mayores son especialmente vulnerables al suicidio por varias razones. Estas van desde el dolor por la muerte de seres queridos hasta enfermedades crónicas.

Si alguien que usted conoce está pensando en suicidarse, existen pasos simples pero poderosos que puede tomar para ayudar a salvar su vida.

Entre los adultos mayores en particular, el suicidio es una preocupación importante:

Los adultos mayores tienden a planificar el suicidio con más cuidado. También es más probable que utilicen métodos más letales.

Entre las personas que intentan suicidarse, una de cada cuatro personas mayores tendrá éxito, en comparación con 1 de cada 200 jóvenes. Incluso si una persona mayor falla en un intento de suicidio, es menos probable que se recupere de los efectos.

Los hombres de 65 años o más tienen la tasa general más alta de suicidio.

¿Por qué el suicidio es mayor en los adultos mayores?

El comportamiento suicida es común en los adultos mayores por varias razones. Se ha descubierto que la soledad encabeza la lista. Muchas personas mayores están confinadas en sus hogares y viven solas. Si su cónyuge falleció recientemente y no hay familiares o amigos cerca, es posible que carezcan de las conexiones sociales que necesitan para prosperar.

Otras razones de la intención suicida en los adultos mayores incluyen:

Duelo por la pérdida de seres queridos: los adultos que viven lo suficiente pueden comenzar a perder a familiares y amigos queridos por la vejez y la enfermedad. Pueden luchar con su propia mortalidad y experimentar ansiedad por morir. Para algunos, esta “era de pérdida” es abrumadora y puede intensificar los sentimientos de soledad y desesperanza.

Pérdida de la autosuficiencia: las personas mayores que alguna vez pudieron vestirse, conducir, leer y llevar una vida activa pueden lidiar con la pérdida de identidad.

Enfermedad crónica y dolor: los adultos mayores tienen más probabilidades de enfrentar enfermedades y enfermedades crónicas como artritis, problemas cardíacos, presión arterial alta y diabetes. Estas condiciones pueden provocar dolor y problemas de movilidad que comprometen la calidad de vida. Las personas mayores también pueden experimentar pérdida de la visión y otros sentidos, como el oído, lo que dificulta hacer las cosas que aman.

Deterioro cognitivo: en un estudio reciente , los investigadores encontraron que los adultos mayores con deterioro cognitivo leve y demencia tenían un mayor riesgo de suicidio. Las disminuciones en la función cognitiva pueden afectar la capacidad de toma de decisiones de una persona y aumentar la impulsividad.

Problemas financieros: los adultos mayores que viven con un ingreso fijo pueden tener dificultades para pagar sus facturas o tener comida en la mesa. Para alguien que ya está luchando con problemas de salud o duelo, el estrés financiero puede ser un desencadenante de pensamientos suicidas.

Las luchas físicas, emocionales y cognitivas que enfrentan los adultos mayores pueden provocar sentimientos de depresión, que con el tiempo pueden convertirse en depresión clínica . La depresión clínica es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por sentimientos prolongados de tristeza, desesperanza y pérdida de interés en las actividades. Si bien la mayoría de las personas con depresión clínica no se suicidan, tener una depresión mayor aumenta el riesgo .

¿Cuáles son las señales de advertencia del suicidio en los adultos mayores?

Un primer paso importante para prevenir el suicidio es conocer las señales de advertencia. Además de una expresión explícita de intención suicida, hay ciertos comportamientos que pueden indicar que un adulto mayor está pensando en autolesionarse. Éstos incluyen:

Pérdida de interés en las actividades que solían disfrutar.

Regalar artículos amados o cambiar su testamento.

Evitar actividades sociales.

Descuidar el cuidado personal, los regímenes médicos y el aseo personal.

Exhibir una preocupación por la muerte.

Falta de preocupación por la seguridad personal.

El suicidio es una de las principales causas de muerte en España. Y afecta a hombres y mujeres de todas las edades

Cómo apoyar a alguien con pensamientos suicidas

Preguntar. No tema ser directo con la persona en riesgo. Haga preguntas como, «¿Estás pensando en el suicidio?» ¿Y cómo puedo ayudarle?» para iniciar una conversación de una manera imparcial y solidaria. Asegúrese de escuchar atentamente sus respuestas y reconocer su dolor emocional. Ayude a la persona a concentrarse en todas las razones por las que debería querer seguir viviendo.

Estar ahí. Si puede, esté físicamente presente para la persona para aliviar los sentimientos de aislamiento y proporcionar una sensación de conexión. Si no es posible una visita en persona, esté a su disposición por teléfono o videollamadas. Hable con la persona para identificar a otras personas que puedan estar dispuestas a prestar su ayuda. Asegúrese de no hacer promesas que no pueda cumplir.

Mantenlos a salvo. Averigüe si la persona ya ha atentado contra su vida. ¿Tienen un plan específico o un calendario en mente? ¿Tienen acceso a su método planeado de autolesión? Conocer las respuestas a estas preguntas puede ayudarlo a comprender si esta persona está en peligro inmediato. En general, cuanto más detallado es el plan de suicidio de una persona, mayor es su riesgo. Alguien que esté en riesgo inminente de suicidio puede requerir una intervención más intensiva.

Ayúdalos a conectarse. Si una persona mayor en su vida está pensando en el suicidio, es importante que establezca sistemas de apoyo en los que pueda confiar ahora y en los momentos de crisis futuros. Averigüe si la persona en riesgo está viendo actualmente a un consejero de salud mental. De lo contrario, recomiende acudir a un especialista.

Hacer un seguimiento. Los estudios han demostrado que el seguimiento puede reducir las muertes relacionadas con el suicidio en poblaciones de alto riesgo. Una vez que haya tenido una conversación inicial con la persona vulnerable y la haya ayudado a establecer una red de apoyo, asegúrese de hacer un seguimiento. Esto se puede hacer con una llamada telefónica rápida, un mensaje de texto o incluso una carta. Pregunte si hay algo más que pueda hacer para ayudarle a superar este momento difícil. El simple hecho de acercarte y demostrar que te preocupas puede significar realmente la diferencia entre la vida y la muerte.

Desde Equipo Asis te asesoramos GRATUITAMENTE para que elijas la mejor estrategia para prevenir el suicidio

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 4 Promedio: 5)

¿Necesita ayuda a domicilio?

Contacte con nosotros y solucione su problema.